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4 estrategias para ayudar a nuestro familiar con problemas de memoria

VIDA SALUDABLE - 20 de agosto de 2021

Las pérdidas de memoria en el contexto cotidiano son uno de los motivos principales por el que los familiares de los mayores contactan con ayuda profesional, en busca de una evaluación y pautas que les ayuden a adaptarse a las crecientes dificultades.

En este artículo, os planteamos algunas de estas pautas a tener en cuenta:

 

1. Las actividades de la vida diaria, el mejor tratamiento.

De cara a procurar el mejor cuidado a nuestro ser querido, frecuentemente nos anclamos en ejercicios, libros de estimulación y tareas escritas, pasando por alto el enorme potencial de estimulación que llegan a tener las actividades de la vida diaria por muy triviales y simples que puedan parecernos a primera vista.

Pensemos, por ejemplo, en el número de habilidades que se necesitan para hacer una comida. Visualizar todos los pasos de la receta, planificar muy bien el tiempo, secuenciar las acciones, trabajar la motricidad en la ejecución, etc. Se esconde una gran estimulación cognitiva detrás de cada tarea del día a día, por lo que no debemos olvidar que el mejor tratamiento es el mantenimiento de la autonomía de nuestro familiar. Y, ¿qué hacer cuando nuestro ser querido no puede realizar alguna de las actividades de la vida diaria? Guiarle, ayudarle y acompañarle pero siempre incluyéndole en la tarea de cara a animarlo/a en la consecución de una mayor autonomía.

 

2. Informarnos y comprender muy bien las dificultades.

Los problemas de memoria no solo se reducen a dificultades a la hora de recuperar información, sino que también tienen consecuencias y efectos en el comportamiento que, a priori, podríamos no relacionar.

Por ejemplo, los problemas mnésicos generan mucha incertidumbre y ansiedad en la persona afectada, una constante sensación de desorientación que resulta en repetir constantemente preguntas que pueden parecernos evidentes para los demás. Frecuentemente, este tipo de comportamientos se confunden con llamadas de atención o desinterés por parte de nuestro familiar por lo que informarse de las dificultades y empatizar puede ayudarnos a comprender y saber interpretar esta serie de conductas.

Otro ejemplo sería que, en muchas ocasiones, lo que observamos como problemas de memoria son en realidad resultado de dificultades a nivel atencional. De manera que una persona que presenta problemas para fijar la atención, por ejemplo en una conversación, después le resultará muy complicado recuperar qué se le dijo.

Por ello, esforzarnos en cuidar la manera en la que nuestro ser querido focaliza la atención es muy relevante de cara a mejorar los problemas mnésicos. Hablar de uno en uno, sin ruido de fondo, con pausas y descansos entre temas de conversación son algunas de las pautas con más utilidad.

 

3. Adaptar el ambiente para facilitar la autonomía.

En muchas ocasiones, las familias refieren que para ellos mantener el entorno intacto y sin ajustes es la forma de hacer que su familiar se esfuerce y practique diariamente la memoria. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Lo que lograremos si no realizamos las modificaciones pertinentes es que nuestro familiar se abrume y termine delegando en los demás tareas que podría realizar por sí solo con un poco de ayuda. En este sentido, cualquier adaptación en el entorno que facilite la autonomía de nuestro ser querido será muy bien recibida. Algunas ideas serían las siguientes:

  • Tener un calendario grande a la vista y un reloj que faciliten la orientación.
  • Poner etiquetas con el nombre de productos, contenido en cajones, señalización de habitaciones, etc.
  • Escribir un listado de medicación con él/ella, para que sea lo más autónomo/a posible en la toma de los medicamentos.
  • Establecer rutinas, especialmente para las horas de despertarse y acostarse.
  • Utilizar sistemas de alarma (despertadores o teléfonos móviles) para avisar de la realización de ciertas tareas, como la toma de medicación.

 

4. Estimulación extra, desde la motivación emocional.

De forma añadida, si queremos potenciar la estimulación de la memoria de nuestro familiar, una de las formas más recomendadas es la “Terapia de reminiscencia”. Una técnica terapéutica que consiste en estimular las capacidades cognitivas, y más específicamente la memoria, a través del recuerdo de la historia de vida del familiar. Si quieres conocer más, en este artículo detallamos las principales claves sobre cómo llevarla a cabo en el contexto del hogar.

Redactado por:

Ana Gutiérrez Frutos

N.º. Col. M-33182. Psicóloga General Sanitaria

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