PÁRKINSON - 13 de agosto de 2021
El Parkinson es una enfermedad que no cuenta con un método de diagnóstico muy claro. De manera habitual es el neurólogo el encargado de diagnosticar este trastorno del sistema nervioso y lo hace teniendo en cuenta aspectos como antecedente médicos, análisis de los síntomas y una exploración física y neurológica. Afortunadamente, la investigación científica ha permitido en este último año desarrollar un nuevo método de diagnóstico eficaz para el Parkinson, el diagnóstico ocular.
Como hemos hablado a lo largo de otros posts, una de las mayores formas de prevención o de mejorar el pronóstico de algunas enfermedades es mediante el diagnóstico precoz. El Parkinson suele ser diagnosticado gracias a una sintomatología muy simbólica como son temblores, daños en el equilibrio y rigidez muscular. Uno de los principales problemas al identificar esta patología es que no se realiza de manera precoz, es decir, cuando se diagnóstica es porque los síntomas son evidentes y, por tanto, la enfermedad se encuentra en una fase más avanzada.
Cuando los síntomas aparecen es después de una progresión prolongada, lo que repercute en que haya daños en las neuronas cerebrales de la dopamina, por tanto, la mayor parte del daño ya está hecho. Por suerte, una nueva investigación realizada en la Universidad de Florida ha arrojado datos de cómo un examen ocular en combinación con tecnología de inteligencia artificial puede proporcionar una detección temprana de este trastorno.
Este hecho se ha detectado gracias a que uno de los efectos más tempranos del desarrollo de este trastorno es que las células nerviosas que se encuentran en las paredes de la retina, tejido que recubre la parte posterior del ojo, están deterioradas. La potencia analítica que brinda la inteligencia artificial hace que se puedan examinar detenidamente las imágenes de los ojos en búsqueda de signos de la patología ya que también afecta a vasos sanguíneos de la retina.
Esta máquina de inteligencia artificial es capaz de aprender cuales son los signos visibles de la enfermedad en los ojos de los pacientes, de manera que pueden reconocer fácilmente cuando haya signos que indiquen que hay predisposición a padecerla.
A través de muchas pruebas que han sido realizadas para este estudio, se observó que los cambios neurológicos iniciales que este trastorno genera se pueden apreciar visiblemente a través de la observación del ojo. Según el investigador principal de este proyecto, el doctor Díaz, esta nueva técnica puede ser adaptada para estudiar la manera de obtener diagnósticos precoces de otras patologías que también afecten a la estructura de cerebro. Este importante avance abre las puertas a futuras investigaciones para poder lograr el estudio del diagnóstico de otras enfermedades.
Además, este gran paso puede ser esencial a la hora de reducir el riesgo de tener un pronóstico negativo en la enfermedad del Parkinson, así como una mejora de la calidad de vida de los pacientes.
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