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El acto de comer: cómo afecta a nuestra salud digestiva

VIDA SALUDABLE - 22 de febrero de 2024

Cuando buscamos cuidar nuestra alimentación, prestamos especial atención a lo que ingerimos y, sin embargo, nos olvidamos de vigilar cómo lo ingerimos o qué uso hace nuestro sistema digestivo con lo que comemos. Estos dos últimos factores influencian gran parte de lo que luego nuestro organismo va a hacer con los nutrientes de los alimentos que tomamos y tendrá un impacto en nuestro bienestar global.

Nuestro sistema digestivo empieza en la boca. El primer paso será comer despacio y masticar lo suficiente para que esa función de triturar los alimentos lo haga esa parte y no el estómago después. Es importante también, comer con la boca cerrada para no ingerir aire y mantener una buena salud dental y bucal lavándonos los dientes después de cada comida, incluidos recovecos y evitando los colutorios ya que alteran la microbiota (sí, nuestra boca también tiene microbiota y no sólo el intestino) y modifican el pH bucal. Realizar correctamente todo esto va a ser el primer paso de una adecuada digestión.

Después, la comida baja por el esófago hasta el estómago. Muchas personas padecen de reflujo gastroesofágico, acidez o digestiones pesadas. En numerosas ocasiones, se tiende a solucionarlo con fármacos antiácidos o protectores gástricos que como solución puntual pueden ayudarnos, pero si esto es un problema habitual, lo van a empeorar. Nuestro estómago tiene un pH ácido y es importante que siga así para que las enzimas puedan trabajar bien rompiendo los alimentos y podamos absorber algunos nutrientes como la vitamina B12, la cual suele ser deficitaria en personas que toman este tipo de medicamentos.

Si estos pasos se han realizado correctamente, la comida pasará al intestino donde en sus diferentes partes, absorberá los distintos nutrientes. Por ejemplo, en la primera parte se absorben las grasas y vitaminas liposolubles como la A, D, E y K. Personas sometidas a un bypass gástrico donde esa parte del intestino queda inutilizada, no pueden absorber correctamente esos nutrientes. Esto les ayuda a esa pérdida de peso buscada debido al déficit de calorías, pero también acarrea otras consecuencias ya que esos nutrientes son fundamentales para numerosos procesos como la síntesis de hormonas, implicadas en el estado de ánimo, función cerebral y ciclo menstrual en las mujeres, entre otros.

En el intestino se encuentran múltiples microorganismos que conforman la microbiota. Mantener esta en un adecuado equilibrio nos ayuda a sintetizar vitaminas y hormonas y absorber nutrientes adecuadamente. Una vez realizado este proceso, los nutrientes viajan por la sangre a los órganos determinados donde harán su función y como consecuencia, nuestro bienestar y calidad de vida resultará óptima teniendo energía, un sistema inmune fuerte, piel y pelo sanos, concentración, memoria, digestiones adecuadas…

Cuando hay estreñimiento, diarrea, gases, hinchazón digestiva o tripa de ‘embarazada’, entre otros, nos está indicando que algo no está funcionando adecuadamente, que nuestra microbiota se ha visto alterada y que debemos poner foco en mejorarla. Y ya no sólo estos síntomas sino todos los demás previamente mencionados.

Pongamos un ejemplo, si hay estreñimiento, las heces pasarán más tiempo en el intestino haciendo que los tóxicos que van a ser eliminados, puedan entrar en contacto y pasar a sangre generando un impacto en nuestra salud y haciendo que el hígado trabaje en exceso.

Debido a todo esto, te animamos a poner foco en vigilar y prestar atención a las señales que te manda tu organismo y a mejorar la forma en la que comes, de una forma más consciente.

Redactado por:

Mireia Elías Fernández

Dietista-Nutricionista Col.MAD00190 y fundadora de Alimentación 3S.

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