VIDA SALUDABLE - 22 de febrero de 2024
Los cuidadores de pacientes con enfermedades graves pueden cometer a veces errores de forma involuntaria, especialmente cuando cuidamos de un ser querido. Si bien es importante cuidar con afecto, los cuidadores pueden sentirse impotentes por no poder “curar” al paciente y adoptan actitudes sobreprotectoras, y no de cuidado, que aceleran la pérdida de autonomía del paciente y empeoran su calidad de vida.
Sobreproteger es siempre más fácil que cuidar. Cuando la persona enferma ya no es capaz de realizar acciones cotidianas y las tareas que realiza termina haciéndolas mal, es muy tentador para el cuidador encargarse él mismo de hacerlas. Así, piensa que gana tiempo, la tarea está bien hecha y hace un favor al paciente. Sin embargo, al hacer esto, no estamos cuidando de la persona, pues además de volverla más dependiente de nosotros, estamos minando su autoestima. Debemos proteger las capacidades preservadas del paciente para mantenerlas el mayor tiempo posible, garantizar su independencia y transmitirle un sentimiento de utilidad y calidad de vida.
Por supuesto, el tipo y nivel de cuidados que ejerzamos dependerán no solo de la enfermedad sino también del estadio en el que se encuentre. Por ejemplo, un enfermo que sufra demencia conservará durante un largo tiempo sus facultades cognitivas y físicas, por lo que nuestro papel será ayudarles a realizarlas sin sustituirles. En cambio, en las enfermedades neurodegenerativas, nuestro cuidado puede centrarse en la estimulación de las actividades cognitivas del paciente con el fin de ralentizar el deterioro funcional.
Ante esto y con el objetivo de aprender a cuidar y no sobreproteger, te explicamos algunos consejos que puedes tener en cuenta si eres el cuidador de un amigo o familiar que sufre dependencia.
En la mayoría de las situaciones, los familiares llevan el peso de la atención a los pacientes. La tarea de cuidar es agotadora física y mentalmente y por ello es conveniente que el cuidador aprenda a cuidarse a sí mismo y evite la sobrecarga. Cuando llevamos más peso del que podemos, nos sentimos frustrados, tristes, estresados y corremos el riesgo de sufrir ansiedad o depresión. Ante ello, es aconsejable compartir los cuidados con familiares y amigos que aporten nuevas ideas y conocimientos, así como conocer los recursos que nos brinda la comunidad para disponer del tiempo que también necesitamos para nosotros mismos.
Redactado por:
Ana Gutiérrez Frutos
N.º. Col. M-33182. Psicóloga General Sanitaria