ENF. DE CROHN - 15 de febrero de 2024
El diagnóstico de cualquier enfermedad crónica no solo conlleva importantes cambios físicos si no también psicológicos. Aceptar esta nueva etiqueta que nos va a acompañar en nuestro camino, junto con sus cambios en nuestra vida cotidiana puede generar una serie de emociones desagradables, marcando un punto de inflexión en la vida de la persona diagnosticada.
La enfermedad de Crohn se trata de una enfermedad inflamatoria crónica localizada en el tracto digestivo pudiendo afectar a cualquier parte del mismo. Sus síntomas principales son el dolor abdominal, la diarrea, la fatiga, la pérdida de peso, y en ocasiones puede llevar a provocar fístulas o estenosis.
Adaptar tu rutina a la enfermedad de Crohn supone empezar con cambios en los hábitos alimenticios, ya que ciertos alimentos pueden desencadenar los síntomas mencionados. Esto supone planificar de manera meticulosa las comidas. Los síntomas como el dolor abdominal y la fatiga afectan a la energía de la persona pudiendo ocasionar que las actividades diarias no se consigan de la misma manera que antes. Acudir al baño de manera imprevista puede generar emociones tales como estrés y vergüenza en la persona, interfiriendo con tareas diarias, trabajo, o vida social. Lo impredecible de los síntomas y las preocupaciones con el desarrollo de la enfermedad y el futuro están asociados a síntomas psicológicos de ansiedad y depresión.
Es por ello que el proceso de aceptación y adaptación a esta patología conlleva importantes desafíos psicológicos en la persona. Por lo tanto, es importante un abordaje multidisciplinar que permita al paciente gestionar también las consecuencias emocionales.
La educación sobre la enfermedad es un punto de partida esencial para el paciente para así comprender la naturaleza de la misma y reducir la incertidumbre. Un paciente informado es un paciente que se siente capaz de tomar decisiones sobre su tratamiento y estilo de vida.
Al ser una enfermedad relacionada con el tracto digestivo puede provocar cierto estigma. Sin embargo, cuando rompemos esos tabúes y conseguimos tener una comunicación abierta con nuestro circulo sobre la enfermedad, se crea un sistema de apoyo crucial para que las personas de tu alrededor comprendan tus desafíos y necesidades. Además, encontrar una red de apoyo de personas con el mismo diagnóstico ayuda a compartir historias y consejos que permiten ver la enfermedad con otros ojos más cercanos a la realidad.
La gestión del día a día con una enfermedad crónica también conlleva el establecimiento de metas realistas, siendo la persona conocedora de sus límites puede adaptar sus expectativas a ellos, consciente también de que algunos días serán difíciles y así reduciendo la frustración. Esto permite celebrar aquellos pequeños logros cuando las expectativas están bien ajustadas, provocando una sensación de resiliencia.
Fomentar un estilo de vida saludable con el apoyo de profesionales es crucial para adaptar los hábitos al nuevo diagnóstico. Se puede ajustar la dieta con alimentos sabrosos y nutritivos que nos permitan seguir disfrutando de la comida. Mantener un equilibrio entre ejercicio físico y descanso, con una alimentación adaptada y añadiendo herramientas que nos permitan gestionar el estrés como la meditación o respiración diafragmática.
Ana López Alonso.
Psicóloga General Sanitaria M-35894 de Alimentación 3S
Redactado por:
Alimentación 3S