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Cuidar la microbiota intestinal = buena absorción del hierro en la anemia

ANEMIA FERROPÉNICA - 6 de febrero de 2026

Cuando hablamos de anemia por déficit de hierro, muchas personas piensan automáticamente en “comer más lentejas” o “tomar suplementos de hierro”. Sin embargo, hay un factor clave que a menudo pasa desapercibido: la salud de nuestro intestino y de la microbiota intestinal. Porque no solo importa cuánto hierro ingerimos, sino cuánto hierro somos capaces de absorber.

La microbiota intestinal está formada por billones de bacterias que viven en nuestro intestino que cumplen funciones esenciales: ayudan a digerir los alimentos, protegen frente a infecciones y participan en la absorción de nutrientes como el hierro, el calcio o las vitaminas.

Cuando la microbiota está equilibrada, el intestino funciona mejor. Pero cuando se altera (lo que llamamos disbiosis), pueden aparecer problemas digestivos, inflamación y una peor absorción de nutrientes.

Microbiota y hierro: ¿qué relación tienen?

El hierro se absorbe principalmente en el intestino delgado. Para que este proceso sea eficaz, la mucosa intestinal debe estar sana. Una microbiota desequilibrada puede aumentar la inflamación intestinal y dificultar el paso del hierro desde el intestino hacia la sangre.

Además, algunas bacterias beneficiosas ayudan a mantener un PH intestinal adecuado y favorecen la absorción del hierro. Por eso, cuidar la microbiota es una estrategia clave en el tratamiento nutricional de la anemia.

¿Qué daña la microbiota y, por ende, puede empeorar la anemia?

Existen varios factores frecuentes que afectan de forma negativa:

  • Dietas pobres en frutas, verduras y legumbres.

  • Consumo elevado de ultraprocesados y azúcares.

  • Uso repetido de antibióticos.

  • Estrés crónico y problemas digestivos no tratados.

Cuando estos factores se mantienen en el tiempo, el intestino puede perder su capacidad óptima de absorción.

¿Qué alimentación deberíamos seguir para mejorar esa absorción de hierro?

Desde la nutrición, hay mucho que se puede hacer:

  • Aumentar la fibra prebiótica: frutas, verduras, legumbres, avena, semillas. La fibra alimenta a las bacterias buenas.

  • Incluir alimentos fermentados: yogur natural, kéfir, chucrut o kombucha, que aportan bacterias beneficiosas.

  • Elegir buenas fuentes de hierro: legumbres, carnes, pescado, huevos y verduras de hoja verde.

  • Combinar el hierro con vitamina C (cítricos, kiwi, pimiento) para mejorar su absorción.

  • Evitar tomar café o té junto a las comidas, ya que dificultan la absorción del hierro.

No obstante, si existe anemia persistente, síntomas digestivos o mala respuesta al hierro, es importante realizar un abordaje individualizado. La nutrición es una herramienta fundamental, pero en algunos casos debe complementarse con seguimiento médico.

La anemia no se soluciona solo añadiendo hierro a la dieta. Un intestino sano y una microbiota equilibrada son la base para absorberlo correctamente y, de esta forma que pueda llegar a los diferentes tejidos para hacer su función.



Mireia Elías Fernández, Dietista-Nutricionista y fundadora de Alimentación 3S.

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