ENF. DE CROHN - 23 de enero de 2026
El dolor abdominal intermitente, el cansancio constante o los cambios en el ritmo intestinal suelen atribuirse a causas digestivas leves, pero pueden ser las primeras señales de una enfermedad inflamatoria intestinal como la de Crohn. Este trastorno, que afecta principalmente al intestino delgado y al colon, cursa con periodos de brotes y remisión, y su detección temprana es clave para evitar complicaciones como obstrucciones intestinales o desnutrición.
Los primeros signos de la enfermedad de Crohn pueden ser difusos y fluctuantes. El dolor abdominal suele aparecer en forma de cólicos o molestias recurrentes, sobre todo tras las comidas. Muchas personas lo confunden con una simple intolerancia alimentaria o colon irritable. También es frecuente notar cansancio persistente, incluso tras dormir bien, y alteraciones del ritmo intestinal, que pueden ir desde episodios de diarrea leve hasta estreñimiento intermitente¹.
El cansancio se explica en parte por la inflamación crónica del intestino, que interfiere con la absorción de nutrientes esenciales como el hierro o la vitamina B12. Esto puede derivar en anemia, una causa común de fatiga en estos pacientes². Sin embargo, la fatiga no siempre se debe a la anemia: la propia actividad inflamatoria del sistema inmunitario libera sustancias como las citocinas, que alteran el metabolismo energético y provocan cansancio incluso cuando no existen déficits nutricionales ni brotes activos. En algunos casos, la pérdida de peso sin causa aparente o la presencia de aftas bucales recurrentes pueden ser los únicos indicios iniciales de la enfermedad³.
A diferencia de otras dolencias digestivas, la enfermedad de Crohn puede permanecer activa durante meses sin síntomas evidentes. Estudios recientes han mostrado que los procesos inflamatorios pueden iniciarse años antes del diagnóstico clínico. En esta fase preclínica, pueden detectarse niveles elevados de proteína C reactiva (PCR), un marcador de inflamación sistémica que indica la activación temprana del sistema inmunitario. En cambio, cuando aparecen los primeros síntomas digestivos, la calprotectina fecal se convierte en el marcador de elección, ya que refleja de forma directa la inflamación de la mucosa intestinal⁴. Este hallazgo subraya la importancia de no subestimar molestias leves o intermitentes que se repiten con el tiempo.
Hay signos de alarma que ayudan a distinguir el Crohn del síndrome del intestino irritable. La fiebre persistente, la presencia de sangre en las heces, la pérdida de peso involuntaria o el dolor abdominal que despierta durante la noche son síntomas que requieren siempre una valoración médica especializada. Reconocer estas señales de alerta permite actuar antes de que la enfermedad cause daños estructurales en el intestino.
Aunque la causa exacta del Crohn no se conoce por completo, se considera el resultado de una interacción entre predisposición genética, alteraciones del sistema inmunitario y factores ambientales. Entre estos últimos, el tabaquismo destaca como el principal factor de riesgo evitable: las personas fumadoras tienen más del doble de probabilidades de desarrollar la enfermedad y suelen presentar formas más agresivas⁵. También se han implicado el estrés prolongado, el uso frecuente de antibióticos en la infancia y una microbiota intestinal desequilibrada⁶.
En España, la incidencia de enfermedad inflamatoria intestinal se ha duplicado en las últimas dos décadas, especialmente entre los jóvenes. Esto se relaciona con cambios en los hábitos de vida, la dieta occidental y la exposición a contaminantes ambientales⁷.
Detectar la enfermedad en fases iniciales permite controlar la inflamación antes de que cause daños irreversibles en el intestino. Cuanto más se retrasa el diagnóstico, mayor es el riesgo de complicaciones como estenosis (estrechamiento del intestino) o fístulas. La observación de síntomas persistentes, incluso leves, junto con la realización de pruebas no invasivas como la calprotectina fecal, facilita un diagnóstico precoz y una mejor calidad de vida a largo plazo⁴.
El Crohn puede comenzar de forma silenciosa, con síntomas que se confunden fácilmente con trastornos digestivos menores. Sin embargo, prestar atención a señales como el dolor abdominal recurrente, el cansancio sin causa aparente o los cambios en el tránsito intestinal puede ser decisivo para un diagnóstico temprano. La investigación actual apunta a que la detección precoz y el control de la inflamación no solo reducen las complicaciones, sino que también mejoran de forma significativa la evolución de la enfermedad.
Bibliografía
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