ALERGIA - 22 de abril de 2022
Los síntomas de la alergia se pueden combatir con múltiples tratamientos. La mayor parte de éstos solo eliminan los síntomas, mientras que el tratamiento con inmunoterapia actúa sobre la causa de la enfermedad. La inmunoterapia hace que el paciente vuelva a tolerar aquellas sustancias a las que es alérgico devolviendo el equilibrio del sistema inmunitario.
El tratamiento con inmunoterapia se basa en la administración periódica, entre tres y cinco años, de dosis del alérgeno causante de la enfermedad. Esto produce cambios en el sistema inmune del paciente y modifica el curso de su enfermedad, tratando la causa y evitando el empeoramiento de los síntomas.
La inmunoterapia ha ido mejorando notablemente en últimos años, permitiendo a los pacientes suspender o hacer un uso ocasional de la medicación sintomática. Además, si se inicia de una manera precoz el tratamiento con inmunoterapia, es capaz de disminuir las posibilidades del paciente de desarrollar asma en un futuro.
El diagnóstico sobre qué causa la alergia al paciente debe ser lo más acertado posible para conseguir la máxima eficacia con este tratamiento, y se debe utilizar un extracto de calidad que contenga los alérgenos responsables de los síntomas, así como administrar las dosis correctas durante un período de tiempo adecuado y personalizado para cada paciente.
Los pacientes con síntomas de rinitis, asma, y/o anafilaxia, así como los pacientes que no pueden evitar el alérgeno causante de su enfermedad, pueden beneficiarse del tratamiento con inmunoterapia. Aun así, no se descarta tratar con inmunoterapia a pacientes de cualquier estadio evolutivo y edad, mientras tengan pruebas diagnósticas positivas y hayan desarrollado síntomas.
El tratamiento se puede administrar por dos vías: subcutánea y sublingual. El tratamiento subcutáneo es en forma de inyección, normalmente en el brazo, y lo administra un profesional sanitario en el centro médico. En cambio, el tratamiento sublingual se lo puede autoadministrar el paciente en su hogar mediante diferentes formulaciones (liofilizados orales, comprimidos, gotas…), colocándolo debajo de la lengua.
El tratamiento con inmunoterapia mantiene los beneficios clínicos obtenidos a largo plazo. Su duración recomendada es de unos tres años y se recomienda empezar lo ante posible, ya que obtiene mejores resultados en niños y adolescentes. Una vez retirado el tratamiento, sus beneficios pueden durar varios años, disminuyendo la posible aparición de asma o de nuevas sensibilizaciones.
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