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Dieta y Esclerosis Múltiple: ¿puede la alimentación influir en los brotes?

ESCLEROSIS MÚLTIPLE - 13 de marzo de 2026

Sabemos, a día de hoy, que la alimentación no cura la Esclerosis Múltiple (EM), pero como muchos hábitos de los que llevamos en nuestra rutina, sí se ha observado que pueden ayudar mejorando la calidad de vida de las personas que padecen esta patología como, por ejemplo, modulando los brotes.

En este blog, vamos a ver a través de qué mecanismos o de qué forma está relacionada la dieta que llevamos a cabo con estos brotes.

  1. Inflamación global del cuerpo: más o menos “combustible” para ese brote
    La EM es una enfermedad autoinmune en la que el sistema inmunitario ataca la mielina. Los brotes se producen cuando aumenta la actividad inflamatoria en el sistema nervioso central.

    Algunos patrones dietéticos pueden favorecer un entorno más proinflamatorio como, por ejemplo, una alta ingesta de azúcares añadidos, exceso de grasas trans y ultraprocesados o un bajo consumo de fibra y antioxidantes.

    Estos factores se asocian con mayor producción de citoquinas proinflamatorias (como TNF-α o IL-6). Aunque la dieta por sí sola no dispara un brote, sí puede contribuir a un terreno biológico más propicio para que la inflamación aumente.

    En cambio, una alimentación rica en verduras, frutas, legumbres, pescado azul y aceite de oliva aporta omega-3, polifenoles y fibra, que pueden modular la respuesta inflamatoria y reducir el estrés oxidativo implicado en el daño neuronal. En resumen, lo que sería nuestra dieta mediterránea.

  2. Microbiota intestinal: el eje intestino–sistema inmune
    El intestino es uno de los principales reguladores del sistema inmunitario. En personas con EM se han observado alteraciones en la composición de la microbiota.

    Una dieta pobre en fibra y rica en ultraprocesados reduce la diversidad bacteriana. Esto puede favorecer una mayor permeabilidad intestinal y una activación inmunitaria más intensa.

    Por el contrario, una dieta rica en verduras y frutas, legumbres, cereales integrales y frutos secos favorece la producción de ácidos grasos de cadena corta (como el butirato), que tienen efecto antiinflamatorio y regulador sobre el sistema inmune. Esto no elimina los brotes, pero podría contribuir a reducir la actividad inflamatoria basal.

  3. Vitamina D: relación con la actividad de la enfermedad.
    La vitamina D es uno de los factores nutricionales más estudiados en EM. Niveles bajos en sangre se han asociado con mayor riesgo de brotes y mayor actividad en resonancia magnética.

    La vitamina D modula la respuesta inmunitaria, favoreciendo un perfil menos agresivo. Por eso, en muchos pacientes se recomienda monitorizar niveles y suplementar si es necesario bajo supervisión médica.

    Aquí la influencia es más directa: niveles adecuados se asocian con menor actividad inflamatoria.

  4. Peso y composición corporal
    La obesidad es un estado inflamatorio crónico. El exceso de tejido adiposo libera sustancias proinflamatorias que pueden aumentar la activación inmunitaria.

    Algunos estudios han observado que personas con EM y obesidad pueden tener mayor actividad de la enfermedad. Por tanto, una alimentación que ayude a mantener un peso y composición corporal saludables podría reducir parte de esa carga inflamatoria.

  5. ¿Puede una dieta evitar un brote?
    Actualmente no existe una dieta que prevenga al 100% los brotes ni que sustituya al tratamiento farmacológico. Lo que buscamos es que nuestros hábitos de vida, entre ellas nuestra alimentación, puedan ayudar de forma complementaria.

    La dieta con los parámetros previamente mencionados nos va a servir para modular el nivel de inflamación sistémica, mejorar el entorno inmunológico, favorecer una microbiota más reguladora, optimizar factores como los niveles de vitamina D y regular el peso corporal.

Todo ello puede influir indirectamente en la frecuencia o intensidad de los brotes.

La dieta no actúa como un interruptor que enciende o apaga un brote, pero sí como un regulador de ese terreno inflamatorio sobre el que se desarrolla la enfermedad.

Un patrón alimentario antiinflamatorio, equilibrado y sostenible puede ser una herramienta complementaria dentro del abordaje integral de la Esclerosis Múltiple.



Mireia Elías, Dietista-Nutricionista Col.MAD00190 y fundadora de Alimentación 3S.

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